miércoles, 26 de marzo de 2014

Sobrevalorado y ya nada creíble “por siempre".

Perfectamente sé lo que se siente tener el corazón roto. Principalmente es de lo que mas jode mi vida. No solo una vez me han echado al cajón del olvido. Ya sé bien lo que es eso, que te dejen de querer de un día para otro y se marchen sin siquiera decir adiós, también conozco de sobra el llorar durante largas noches y madrugadas, por aquel que a los pocos días no recordaba ni mi nombre. A mí también me prometieron el típico, sobrevalorado y ya nada creíble “por siempre”; y descaradamente él ahora ya se lo promete a otra. Sé lo que es perder todo lo que te quedaba de dignidad enviando un mensaje donde jamás se recibió una respuesta, o esas dos llamadas que jamas fueron contestadas, díganme quien en la actualidad manda sms o te llama, debería darse por eso puntos extra. Por el simple hecho de querer insistir en reconstruir algo que ya no tenía reparación; quise esperar a ese alguien que nunca iba a llegar, quise seguir pensando en una persona, a sabiendas que sus pensamientos ya eran para alguien más; y también conocí esa sensación de ahogo al enterarme de mentiras que en el fondo ya sabia, pero me negaba a aceptar. Sé también lo que es sentir ese enorme vacío en el corazón; También se como se siente la peor de las traiciones, cuando me enteré que él me había cambiado por esa chica, al ver sus fotos juntos en facebook, y al darme cuenta que en realidad nunca le importe como el decía. Y el saber que él jamás ha sentido tristeza porque ya no este a su lado, ni por el hecho de que no hablemos más, porque él empezó a ser feliz cuando me desaparecí de su inmejorable y dichosa vida; por ello cuando alguien me pregunta al respecto mejor prefiero no decir nada, porque es una pena que se enteren que yo soy la persona más fácil de olvidar de este retorcido mundo.

El masoquismo del amor.

A todos nos toca ser masoquistas algún día, todos nos encontraremos con un imbécil, del que nos enamoraremos perdidamente, del cual nos encantará todo lo malo y todo lo bueno, pero mucho más lo malo para destacar lo bueno, que es poco y en pequeñas dosis, pero a la vez increíble. Te va a encantar todo de él, te va a encantar que te den celos, preocuparte por él, gritarle, discutir, llorar por él, quererlo, y en ese momento serás tan masoquista como yo lo fui.

Olvida todo tú, porque yo sinceramente, no puedo.

Olvida aquel día que nos conocimos casualmente por aquella red social. Olvida como empezó todo. Olvida todo lo que hablábamos. Olvida el hecho de como me hacías reír a distancia con cualquier cosa, tan solo por verme sonreír. Olvida como te gustaba hacerme sonrojar al decirme cosas bonitas. Olvida esa primera vez que me dijiste que me querías, y también olvida lo que te contesté. Olvida todos aquellos sms que nos mandábamos. Olvida esas llamadas perdidas que eran un simple “me acorde de ti” cuando sabíamos que nos encontrábamos ocupados. Olvida las veces en las que yo te hacia reír, las veces que hacia tonterías y decía ridiculeces, con tal de que riéramos juntos y a pesar de eso como me gustaba hacerlo. Olvida aquellas madrugadas que eran nuestras completamente, solo nosotros, hablando de todo y nada por skype hasta que a alguno de los dos le venciera el sueño. Olvida lo mucho que te decía que te echaba de menos cuando no podíamos hablar por tener otras responsabilidades. Olvida todas mis escenas de celos, mis desconfianzas y mi inseguridad. Olvida todas tus falsas explicaciones. Olvida nuestro primer beso. Olvida todas nuestras primeras veces. Olvida lo mucho que te recordaba que te quería. Olvida el como me aferraba a recordar siempre tu rostro y por ello siempre lo recorría con mis manos. Olvidanos ahora que ya no somos nada. Olvida que alguna vez formé parte de tu vida. Olvida todos esos pequeños detalles. Olvídame, así como lo estás haciendo. Porque sé que no te esta costando nada, y llevas muy buen progreso. Olvida todo tú, porque yo sinceramente, no puedo con todos esos recuerdos.