viernes, 27 de junio de 2014

Quien menos te imaginas un día se va.

Es increíble darse cuenta de cómo cambia la gente. Personas con las que hablabas durante todo el día y compartías más tiempo del que te dedicabas a ti mismo, que ya hoy no saben tu nombre.
Que te paras a pensar y te das cuenta de que hiciste más cosas por ellas, sin esperar nada a cambio, de lo que podrán hacer por ti nunca.
- ¿Recuerdas?, ¿recuerdas el día en que empezó todo, el mismo día en que me acerqué a ti para cogerte de compañera de mesa en clase?
¿recuerdas aquellos momentos en los que sólo éramos tú y yo?. Sí, sí, también me refiero a todas las ocasiones en que no había un yo sin ti, ni un tú sin mi; y ¿aquellas tardes en las que una despedida  duraba más que toda nuestra conversación?. 
...¿A que también recuerdas cuando me enseñaste a usar Power Point?,
Dime que también recuerdas esas veces en las que nos terminábamos las frases la una a la otra, que saber que yo era la causa de tu risa no tenía precio; y aún me pregunto como dos mentes podían llegar a tener tanto en común, es más a pensar exactamente igual.
Que eras diferente a las demás, sí. Y quizá fue eso lo que me impulsó a querer conocerte, porque sabía que de ahí habría algo, algo que se haría grande con el tiempo.
Eran tus defectos lo que me gustaba, sobretodo la torpeza que tantas veces se compaginaba con la mía; y llegar a hacer el ridículo en ocasiones era lo de menos.
Tanto tiempo buscando alguien como tú y mira, ahí estabas, buscando exactamente lo mismo que yo.
Sabes perfectamente que tengo guardado cada detalle, que llevan ya unos cuatro años y no los pienso mover de lugar, siguen intactos. Sé que tú también los tienes y que recuerdas cada foto que nos hicimos, incluso la primera.
Quizás.. quizás seas capaz de recordar hace tres cursos y aquel día en que nació BAMNS y prometimos que así se mantendría.
Y quizás te cogí cariño demasiado rápido y no esperé que llegaran más personas que pudieran cambiarlo todo de repente, tampoco que tú te alejaras y cambiaras, que dejaras de ser aquella niña risueña que llegó a ser indispensable en mí. Supongo que ahora comprendo mejor eso de que el tiempo hace el olvido.
Quiero retroceder en el tiempo y pensar que en el fondo no has cambiado, que sigues siendo la misma y  todo llegaría a ser como antes al día siguiente por la mañana cuando te volviera a ver. Pero pobre ilusa, que ingenua fui al pensar eso, porque al regresar a la realidad  todo seguía igual; con eso aprendí que lo que fue, fue y punto, no vuelve.
Por lo que hoy solo me queda darte las gracias por lo que fuiste, que aunque ya no seamos las mismas yo sigo conservando cada mirada, cada sonrisa y cada momento porque sé que no me equivoco al pensar que tú tampoco eres capaz de olvidarlo.

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